Sigfrid Antonio Soria, Diputado del Parlamento de Canarias del PP por Lanzarote entre 2007 y 2011. Este señorito dice en Twitter: "Eso si, como un perroflauta me acose por la calle, me intimide o agreda, la ostia que se lleva ni se la va a creer". Un poco más adelante dice que se trata de legítima defensa. Aclaremos el concepto de "legítima defensa" del caballero Sir Sigfrid: ¿Una hostia (con h) por acoso? ¿Una hostia por intimidación? ¿O una hostia por agresión?
Menos mal que los que hacen los escraches no son en su mayoría perroflautas, porque si no... Menos mal que los que hacen los escraches no son en su mayoría antisistema, que si no... Menos mal que los que hacen los escraches no son agentes secretos de la KGB manipulados por una confabulación de rojos, homosexuales, izquierda abertzale y pajaritos chiquiticos, que si no...
¿Sabes una cosa, Sigfrid? Tienes mu mala leche, colega. No sé si te has dado cuenta, pero la gente que hace los escraches son gente como tu y como yo, que visten ropas normales, y que tienen (o tenían) su trabajo. Lo único que pasa, colega, es que lo están perdiendo todo en su vida. ¿Entiendes lo que eso significa? ¿Puedes pararte a pensar por un momento lo que sentirías si el banco se quedara con tu casa, porque te han timado a la hora de firmar la hipoteca y tuvieras que irte a vivir con tu mujer y tus hijos a casa de tus ancianos padres, o peor, quedarte a vivir en un albergue de la beneficencia? ¿Te gustaría? Lo que está claro es que todos hemos podido comprobar cómo se te enciende el cuerpo, cómo te arde la sangre al sentirte intimidado injustamente, cómo el miedo y la rabia te hacen desear hacer cosas malas, incorrectas, que van en contra de toda la educación, saber estar y ética que supuestamente debes haber acumulado a lo largo de tu vida para llegar a ser diputado y formar parte de la élite política. Da miedo, ¿verdad? Da miedo y ganas de joder a alguien, ¿verdad? Pues eso no es nada comparado con lo que les ha pasado a los afectados por la hipoteca. Solo con ver tu reacción en este caso, no es difícil imaginarme cómo te comportarías si estuvieras del otro lado. No se por qué, pero me parece que tú no habrias quemado la puerta de la casa del político, sino la casa entera, fíjate.
¿Hablas de legítima defensa? Pues entiende que la gente está harta de vosotros los políticos, no harta de todos, pero sí de la mayoría. Entiende que lo que hacen es defenderse del mal que les estáis causando, intentar dar un poco de sentido a la vida que les habéis jodido. No está bien que os acosen, porque es ilegal, pero ¿sabes qué? también lo era la ley sobre deshaucios en España, según los tribunales internacionales. Entiende una cosa: cuando las leyes son manifiestamente injustas para una mayoría de la población, y cuando esa mayoría empieza a estar desesperada, llega a la conclusión de que seguir las leyes y los procedimientos establecidos no sirven absolutamente para nada. Yo, personalmente, pienso que las leyes están para cumplirlas, pero también sé de lo que es capaz una persona a la que le han quitado todo. Y tú también lo sabes.
La gente de este país ya no está molesta, ni cabreada, ni indignada. Esta desesperada, Sigfrid, desesperada. Intenta hacer un ejercicio de comprensión y empatía. Y la culpa es vuestra, Sigfrid; quizá no de ti directamente, pero de tu partido, de tu partido y del que estuvo antes, entre vosotros y los otros habéis arruinado a los españoles, y habéis permitido que los bancos se queden con todo lo que tienen las familias (tanto que os gusta hablar de ellas). Ojala me equivoque, Sigfrid, de verdad, porque aborrezco la violencia, pero creo que vais a pagar por ello. ¿Que un perroflauta puede acosarte, intimidarte o agredirte? pues vete preparando, porque cada vez va a ser más frecuente. Y, sea ilegal o no, os lo van a hacer. Porque la policía puede protegeros de diez, de cien, quizá de mil. Pero no de diez mil. Y te recuerdo que en este país hay más de cinco millones de parados. Reza para que no se pongan de acuerdo, Sigfrid.
No lo olvides Sigfrid. Si los de arriba seguís apretando a los de abajo, llegará un día en el que ya no importará si las cosas son legales o ilegales, y entonces podrás empezar a temblar de miedo. Yo ya lo estoy haciendo.
(foto: twitter)

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