
Siguiendo con esta semana monográfica sobre mi padre, en la curiosidad del martes os voy a contar precisamente una historia que mi padre me contó alguna vez y que siempre me pareció más que insólita, entre las muchas que me contaba (y es que hay pocas cosas mejores que tener un padre historiador, jejeje...).
Se trata de la extraña y particular alianza entre dos países muy alejados geográfica y culturalmente : Albania y China, incluso más en mi opinión que en el caso de Cuba y Rusia (además esta alianza es de sobras conocida).
Pues bien: desde los años 50 (hasta los 80 nada menos) estuvo la República Socialista Albanesa gobernada por el oscuro líder comunista Enver Hoxha (que por cierto había luchado en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española). Como uno de los dirigentes de la resistencia frente a la Alemania nazi y a la Italia de Mussolinni, ascendió rápidamente después de la Segunda Guerra Mundial para convertirse en el líder del país, ya totalmente en la órbita del bloque socialista europeo, y basado en una aplicación radical del leninismo y una influencia enorme de Yugoslavia, que llevó a la ruptura progresiva con el régimen soviético cuando su contrapartida en Yugoslavia, Josip Broz Tito, hizo lo propio. Sin embargo, la visión del propio Tito no acabó convenciendo al propio Partido Comunista Albanés, por lo que finalmente también rompieron relaciones con Yugoslavia. Fue entonces cuando Hoxha, líder de un país absolutamente aislado, no ya de la Europa democrática, sino del propio bloque socialista, decidió aliar fuertemente a su nación con el régimen de Mao Zedong, declarando que China era el último verdadero bastión del marxismo.
Posteriormente, y una vez más, Enver Hoxha acabaría rompiendo relaciones con su principal aliado cuando China restableció en 19778 las relaciones con Estados Unidos, y llevó a su país a un nivel de aislacionismo combinado con un culto a la personalidad que rivalizaba con el del propio Mao que dio lugar a una casi total autarquía económica del país, hasta que decidió nombrar un sucesor que lo sustituyó tras su muerte en 1985, ya cuando el telón de acero estaba desmoronándose. Por cierto, este sucesor tenía un importante opositor en el Partido, que fue hallado muerto, oficialmente por suicidio, y es que ya sabemos cómo se hacían las cosas en aquellos regímenes...).
Y esa es la historia del único país totalmente maoísta de Europa.
(imagen: forumromanum.com)
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