
El Monguer de esta semana es todo un ejemplo... de lo que nunca se debe hacer y de lo que tristemente se hace con cierta frecuencia. Feliciano Miguel Rodríguez Da Silva, fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, ha sido destituido por el Obispado de Vigo después de ser investigado por varias denuncias sobre abusos sexuales.
La orden estaba compuesta por numerosos hermanos y hermanas que vivían en la casa de Don Feliciano, llena de lujos (qué bonito, ¿verdad?). Pues bien, el augusto y pío Feliciano se dedicaba a realizar una purificación espiritual de las hermanas, y no tenía otra forma de hacerlo que a través de tocamientos y actos sexuales. Y es que, claro, ¿quién ha dicho que la purificación no debe ser placentera, oiga?
Lo "mejor" de todo son las explicaciones que el fundador de la orden daba a las hermanas para justificar sus actos: el Arcángel San Miguel se metía en su cuerpo para transmitir sus enseñanzas y le hacía recitar en arameo. Y eso que dicen que los ángeles no tienen sexo, ¿eh?
En fin, como siempre, lo más triste de todo, para mí al menos, no es que un sacerdote tenga ganas de sexo, al fin y al cabo es un ser humano, aunque lleve toda su vida negando su humanidad... Para mí lo más oscuro es esconder esos instintos, probablemete reprobarlos en público, y al final sucumbir a ellos utilizando el engaño, manipulando la fe de la gente y denigrando todo un sistema de creencias.
En fin, más que un Monguer es otra cosa que no quiero decir... y para más INRI (nunca mejor dicho), ¡también lo están investigando por varios delitos económicos! Y es que como decía mi querido padre, a veces no hay gente más atea que los curas. Ahí queda eso.
(imagen: blogs.publico.es)
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